A ver si nos entendemos: estamos hablando de cifras que marean a cualquiera. Cuando pensábamos que la carrera de la Inteligencia Artificial no podía ponerse más agresiva, Meta y AMD acaban de cerrar un trato que bien podría redefinir el mercado de semiconductores. No estamos hablando de comprar un par de placas de video para minar cripto en el sótano; estamos hablando de un acuerdo de 100.000 millones de dólares.
Sí, leíste bien. Mark Zuckerberg decidió que no quiere depender exclusivamente de NVIDIA y salió de compras con la billetera abierta. Pero lo más interesante no es solo la cantidad de hardware, sino cómo van a pagarlo y qué significa esto para el futuro de AMD.
No se mide en unidades, se mide en Gigawatts
Lo que más llama la atención de este anuncio es la escala. En la industria ya dejamos de hablar de “miles de unidades” para pasar a hablar de consumo energético puro. El acuerdo implica que AMD va a desplegar 6 gigawatts (GW) de capacidad de cómputo en los centros de datos de Meta.
Para que te des una idea, 6 gigawatts es una brutalidad de energía, comparable a lo que generan varias centrales nucleares. Según el acuerdo, esto incluye:
- GPUs Instinct MI450: Una arquitectura personalizada para las necesidades de Meta, construida sobre la plataforma de rack-scale “Helios”.
- CPUs EPYC de 6ta Generación (Venice): Porque no solo de GPUs vive la IA; los procesadores centrales siguen siendo un pilar estratégico para orquestar todo ese flujo de datos.
Según comentó Lisa Su, la CEO de AMD, este despliegue comenzará fuerte en la segunda mitad de 2026. La idea es clara: Zuckerberg quiere esa “superinteligencia personal” de la que tanto habla, y necesita fierros para correrla.
La jugada maestra: Meta podría ser dueña del 10% de AMD
Acá es donde la cosa se pone picante y bien financiera. No es que Meta simplemente le hace una transferencia bancaria a AMD y listo. El acuerdo incluye una estructura de incentivos basada en acciones (warrants) que es una locura.
Si AMD cumple con los hitos de entrega y rendimiento (empezando con el primer gigawatt de chips), Meta recibirá hasta 160 millones de acciones de AMD. Si hacés las cuentas, esto representa aproximadamente un 10% de la compañía. Básicamente, AMD le está diciendo a Meta: “Si nos comprás y usás nuestros chips en serio, te regalamos una parte de la empresa”.
Esto genera una dinámica de “economía circular” bastante curiosa y, para algunos analistas, riesgosa. Crea una interdependencia masiva entre el cliente (Meta) y el proveedor (AMD). Si a la IA le va mal, ambas empresas se hunden juntas; pero si le va bien, Meta no solo tiene el hardware, sino que gana plata con la subida de las acciones de su proveedor.
¿Por qué hacen esto? El factor NVIDIA
No hay que ser un genio para darse cuenta de que el enemigo común acá es el monopolio de facto que tiene NVIDIA con sus chips H100 y Blackwell. Jensen Huang tiene la sartén por el mango y cobra lo que quiere.
Con este movimiento, Meta logra dos cosas:
- Diversificación: “Al diversificar nuestras asociaciones y pila tecnológica, estamos construyendo una infraestructura más resistente y flexible”, dijeron desde Meta. En criollo: no quieren que NVIDIA los tenga agarrados.
- Optimización: Al trabajar tan de cerca con AMD (incluso con chips personalizados), pueden optimizar su software (PyTorch, Llama, etc.) para que vuele en este hardware específico, algo que a la larga es más eficiente.
Opinión: ¿Es sostenible esta locura?
Desde mi punto de vista, esto valida la estrategia de paciencia de Lisa Su. AMD siempre fue el “segundo” cómodo, pero con la compra de Xilinx y estos acuerdos masivos (recordemos que hicieron algo parecido con OpenAI, aunque a menor escala), se están posicionando como la única alternativa real para hiperescaladores.
Para vos, entusiasta de la tecnología, esto es una buena noticia. Que NVIDIA tenga competencia feroz significa innovación más rápida y, con suerte, precios más lógicos en el futuro (aunque en el mercado enterprise, “lógico” es relativo).
Lo que queda por ver es si la demanda de IA realmente justifica quemar 6 gigawatts de energía. Si la burbuja explota, este acuerdo va a ser recordado como uno de los más extravagantes de la historia tech. Pero si la IA es el futuro que nos prometen, Meta acaba de comprar su boleto en primera clase y, de paso, se compró parte del avión.
Fuentes:


















