Hoy bien temprano un cohete Atlas V despegó con la cápsula espacial de Boeing, la CST-100 Starliner, la cápsula que deberá enviar astronautas a la ISS en los próximos años, más bien, la mitad, porque la otra mitad le corresponderían a la Dragon 2 de SpaceX.

El tema es que todo este programa viene con sus problemitas y ninguna de las dos empresas está yendo a un buen ritmo, en esta ocasión el lanzamiento fue perfecto, un Altas V de United Launch Alliance elevó la Starliner sin problemas a las 6:36 hora del este de los EEUU.

El Atlas V y la etapa superior Centaur funcionaron bien pero la órbita alcanzada es muy inferior a la necesaria para encontrarse la Estación Espacial Internacional, los motores propios de la Starliner no tienen tanto combustible como para alcanzar dicha órbita pero según Boeing la cápsula estaba en una órbita estable por lo que no era inmediato su regreso. Esto es lo que dice Boeing porque todos los rumores hablaban de un ubicación suborbital y una reentrada imprevista, la NASA desmintió cualquier escenario semejante.

Según la NASA más tarde encendieron los motores para ubicar la Starliner en una órbita más estable pero no le alcanzará para entrar en la misma órbita de la ISS, dicha misión queda ahora descartada y el plan es más bien recuperar la cápsula ante esta eventualidad que tranquilamente podría darse con astronautas adentro así que nada mejor que poder contemplar todos los escenarios sin ellos encima.

Jim Bridenstine, administrador de la NASA, ha dado más información sobre esto en la conferencia de prensa y dejó entrever algún problema de software (mission elapse timer), algo que esperemos que no sea así porque el año 2019 para Boeing ha sido el peor de su historia con toda la debacle del 737 Max, pero siempre existe la probabilidad de un fallo en un vuelo espacial, es algo que toda la industria conoce y por eso se hacen pruebas antes de subir un astronauta.

Según Bridenstine el software equivocó el tiempo y quemó más combustible del que debía en un momento que no debía, como quemó de más se quedó sin el suficiente y ya no se puede volver atrás eso. Hubo una pérdida de comunicaciones entre la cápsula y control y eso contribuyó al problema. Aun así insistió que, como es un test, muchas cosas salieron bien y pudieron corroborar muchas de las cosas que buscaban para que la cápsula fuese segura para humanos.

El “drama” aquí es en realidad el atraso que le está provocando a la NASA no disponer de sus propios lanzadores para sus astronautas y seguir dependiendo de las Soyuz rusas, teniendo que invertir en más vuelos por esa vía. Bueno, también es un drama en el que se metieron solitos al no crear una alternativa antes de dar de baja el Space Shuttle hace unos años.

La cápsula probablemente volverá en 48 horas, al tenerla en una órbita estable es más fácil controlarla y evitar cualquier descenso en lugar no deseado.

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