Comparar performance, eficiencia y costo/beneficio de un procesador es bastante difícil dentro de una misma arquitectura pero ¿Que tal si queremos compararlo entre distintas? Ah, qué desastre!

Esto es lo que está pasando y vamos a ver cada vez más seguido gracias al paso de Apple a la arquitectura ARM y las comparativas entre éstos y los x86 ¿Tiene algún sentido? Pues… el software manda así que posiblemente lo tenga.

El problema está en qué comparar, claro, por ejemplo, podemos mirar desde la óptica de la eficiencia energética y ahí todo lo que provenga del lado de ARM seguramente tenga una amplia ventaja.

Apple toma esto y lo reestructura en los M1 a su gusto pero la base es la misma: ARM.

Intel y AMD, en cambio, no tienen mucha ecología en sus procesadores aunque AMD mejoró notablemente en esta tarea y fue Intel quien se relegó a sí misma por no avanzar en sus procesos de fabricación. Quedarse atascado en 14nm y 10nm contra los 7nm de AMD y los 5nm de Apple o Samsung les hace sufrir enormemente en consumo.

La energía es tan sólo un factor

Pero ¿Acaso un usuario desktop se preocupa por ello? No y ahí es donde vuelven las peras y manzanas: No se puede usar como valor de referencia si no afecta al usuario final.

Y cuando dije que el software manda es porque, efectivamente, hoy por hoy las computadoras, independientemente de su arquitectura, no aportan algo distinto entre sí, el 90% de las acciones que efectuamos son en un entorno tan virtual como homogéneo: el browser.

Así que el factor decisivo de muchos benchmarks se diluye cuando la potencia de los procesadores debe medirse sólo para casos especiales de un porcentaje muy pequeño de los usuarios.

Ahí la fuerza bruta o la eficiencia energética sólo afecta en la movilidad pero ¿Le cambia en el día a día? Pues no mucho.

El factor pasa de ser algo técnico a algo mucho menos mensurable, la preferencia de marca, el deseo de actualización, el mantenimiento a futuro, la sobrevida más allá de la obsolecencia progamada y un largo etcétera de caprichos.

Pero ¿Todavía se puede medir algo útil? Bueno, si nos vamos al terrotorio más hardcore tal vez sí.

Eligiendo el escenario correcto

Un Apple M1 Max es una belleza tecnológica porque ofrece algo distinto en un momento de estancamiento pero, al mismo tiempo, es un camino sin salida para algunos escenarios: es imposible de actualizar.

Es por esta razón que Apple decidió llenarlo de RAM, como ésta está conectada directamente al packaging y al CPU le dieron 64GB para que tuviera de sobra en escenarios que se corresponden a una notebook ya que, al fin y al cabo, es para la MacBook Pro.

Cualquier procesador de AMD o Intel puede manejar mucho, mucho más que eso pero ¿En qué escenario tiene sentido verlo como un punto negativo del M1? Sólo en el de las Workstations y muy rara vez en notebooks.

La elección del escenario correcto es crucial, si tenemos una PC para jugar, queremos fuerza bruta ¿Qué cuernos importa la duración de batería? Uno quiere el mejor GPU para jugar, no importa si otro sin soporte es más rápido, si no tiene soporte de juegos, no existe.

Así pues, en el escenario gamer, el M1 es una virtual porquería a la altura de un Celeron con GPU integrado porque prácticamente, al día de la fecha, no hay juegos relevantes en esa plataforma (ojo, a futuro podría ser, pero hablando de hyo, al día de publicar esto, no).

Ahí tenemos opciones de Intel o AMD que son ideales, con GPUs que se pueden sumar de a varios y, encima, hasta sirven para cosechar algunos hashs de cripto 😀

El ombligo periodístico

Otro tema es el ombliguismo de los periodistas, como en el ambiente de noticias tech la mayor parte de la información proviene de los EEUU y allí las Mac son la estrella periodística, van a leer muchos benchmarks analizados bajo ese prisma.

Es normal, el tema es que rara vez describen la realidad. Si vamos a los números Apple apenas tiene el 7.8% de las computadoras personales. Punto final a la discusión, en el ambiente creen que es el 90% porque efectivamente en ese escenario puede que lo sea, pero la realidad es que MacOS es un sistema operativo elusivo para la mayoría de la gente, la gran masa utiliza PC con Windows y una fracción ínfima Linux o BSD.

Los benchs elegidos también son, a veces, ridículos. Estaba viendo una noticia sobre el nuevo Intel Alder Lake, el Intel Core i9 12900HK para notebooks, que supera tanto al Apple M1 Max como al AMD 5980HX en un benchmark sintético (Geekbench) que representa absolutamente nada para el usuario final.

Gana? Sí, supongamos que es cierto, el margen no supera el 1%, es decir, importa un bledo en términos prácticos.

Así que la conveniencia de un CPU no sólo es relativa, sino que hasta los benchmarks lo son, y depende mucho más de los factores sociales del consumidor.

El M1 es un chip fabuloso pero no es el chip el que resuelve la incógnita. Al tener dos arquitecturas compitiendo (por primera vez en décadas) vamos a darnos el gusto de presenciar una guerra de marketing que parecía olvidada.

Pero no nos tenemos que olvidar que veremos peras vs. manzanas.

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TG Founder, editor principal y redactor incansable, tecnófilo y space lover, blogger y vlogger, no ingeniero, sólo autodidacta

1 COMENTARIO

  1. Hemos vuelto a los tiempos donde te ponían los megaHertz para vender “velocidad”.

    La RAM muy linda pero terminás abriendo doscientas pestañas en el navegador y terminás con el mismo caos, no importa la máquina. Acá, con 16 GB de RAM, cuando notamos que un juego anda medio trabado, lo primero que hacemos es cerrar Firefox y Chrome. El 90% de las veces se resuelve el problema (el 10% restante es Internet). Lo mismo para editar fotos o videos.

    Lo único que jode con el consumo es el ruido de los ventiladores.

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